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Al ser yo ahora madre de tres lo comprendo. Si ella favoreció a algunos de los tres nunca lo supimos. Los tres crecimos seguros y con pleno conocimiento de que fuimos amados, al tiempo que tuvimos una infancia muy típica del Sur, con la libertad de deambular por un vecindario cuyas calles estaban alineadas con pinos. Todavía puedo escuchar la voz de mi madre desde la entrada de la casa, llamándonos y pidiéndonos que bajáramos de las bicicletas para entrar y cenar. Mi padre era de aquellos “padres que lo saben todo’’ sobre la paternidad, con una pequeña mezcla de Jim Carey. Siempre tenía preparado un chiste. Mi madre volteaba sus ojos de manera burlona y con un gesto de fastidio, cuando él nos permitía desobedecer las reglas. Carl tocaba trompeta en la banda y manejaba un GTO. Cam tomaba lecciones de baile y se sentaba en la parte de atrás del carro Chevy de mi madre, mientras me llevaba a mí a las prácticas de cheerleading (son las jóvenes que animan a un equipo de deporte), clases de drama, al equipo de debate y para hacer voluntariado en el hospital. Siempre estuve en movimiento. Mi madre me sacaba de “su cocina” y me decía que encontrara algunas aventuras, porque eventualmente yo aprendería a cocinar, decía ella. Este es quizá uno de los momentos que lamento del tiempo que compartí con mi madre. Me hubiera gustado saber los secretos de su cacerola de pollo. Fuera de eso, creo que no hay mucho que quedó sin decir o hacer entre mi madre y yo. Para mi hermano y hermana, es diferente, por su puesto. Cam y yo frecuentemente bromeábamos con la idea de que éramos criados por diferentes padres. Las madres y los hijos varones tienen una relación única y con frecuencia me pregunto si Carl, es quizá el más temeroso de perder cada día un poco de nuestra madre, con lo que se conoce como Alzheimer. Ninguno de los tres pudo ser tan diferente, excepto en lo mas fundamental… en que realmente cada uno de nosotros nos amamos, respetamos y disfrutamos cuando estamos juntos. Mi papi es el que todavía nos mantiene riéndonos con sus cosas. Ahora nosotros tenemos la urgente ansiedad de protegerlo a él. Verlo sobrevivir sin su compañera de 50 anos es muy doloroso y desolador. Antes del diagnóstico de mi madre, solo había visto a mi padre realmente llorar cuando su madre murió. Ahora, las lágrimas se han convertido en la compañía frecuente. Muchas veces ellas nos ayudan a purgar, pero otras veces irrumpen sin aviso…ocasionalmente reprimidas hasta que las soltamos muy tarde en la noche sobre la almohada. Recuerdo cuando estuvimos todos en la oficina del doctor mientras mi madre se hizo la “prueba de conocimiento funcional ‘’, en otro cuarto. Nadie decía nada. Lo sabíamos. Estaba claro, que ese día cuando estuviéramos manejando de vuelta a casa, nuestras vidas habrían cambiado para siempre. Un secreto, una enfermedad abominable como el Alzheimer, tiene mas poder sobre ti, si su nombre no se menciona. Supimos que la panacea de la vida que teníamos hasta ese entonces, había acabado. Nuestra pequeña aureola de protección había durado más tiempo que el de muchos, y estábamos agradecidos por eso, pero ahora teníamos que comenzar el proceso de dejar tranquila a mamá. Nancy Reagan estuvo en lo correcto cuando dijo que era “el adiós mas largo’’. Es una muerte en cámara lenta.
Y también está mi esposo, Steven, que ha perdido a sus dos padres y ahora me observa en mis desesperados intentos por mantenerme atada a los míos. Así como mi madre supo instintivamente que urgirme a “contar esta historia y hacer que importara’’ me llevaría al lugar donde estoy ahora, Steve también sabe que ahora estoy profundamente involucrada en esto. El ve mi compromiso y pasión, y sabe que esto ocupa un lugar en mi corazón que constantemente se agita con fuerza. Las lágrimas derramadas tarde en la noche y los comentarios distantes que aparecían sin aviso o explicación; los viajes y todas las reuniones diseñadas para hacer mejor las cosas, muchas veces complican las cosas en la casa. En algún lugar dentro de él, debe imaginar 20 años por delante y preguntarse si también él tendrá que cuidarme a mí… Podrá su “dinámica y energética esposa’’ vencer una vez mas estas posibilidades dentro de “su vida encantadora?’’. En Memory Foundation sentimos que con frecuencia los niños no son tomados en cuenta en el proceso de aflicción. Muchas veces ellos sienten miedo frente a los mayores que necesitan la ayuda de andadores o perros, porque no tienen suficiente relación con los ancianos para honrarlos y apreciar el valor que tienen. Nuestros programas integran a todas generaciones. Mis propios hijos, Lexi (14), Troy (11) y Nathan (6) han sido inspirados con la ayuda de estos conceptos. Lexi and Troy tienen muchas cosas que compartir sobre su “JG’’… así es como llaman a mi madre. Ella quería ser joven y divertida, y por lo tanto ese nombre debe estar “muy a la moda’’. Además es la versión corta de Jean Gibbons. Los tres de mis hijos tienen un corazón maravilloso y cuando la visitan son muy atentos, amorosos y amables. Acariciándole el cabello, cantándole o ayudándola con un cartón de leche; es muy dulce verlos a ellos con ella. Somos una familia. Relacionados por la sangre, enlazados por emoción y bendecidos por un compromiso profundo del uno con el otro. Nuestros defectos y temores están todos afuera, sobre la mesa. Revelamos nuestra historia con la esperanza de que pueda ayudar, porque la gente está muy adolorida y nuestra madre nos pidió que lo hiciéramos.
Como muchos de ustedes, mientras esperamos por un milagro, aprendemos, luchamos, buscamos la cura y nos apoyamos en cada uno, para tener fortaleza.
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